El desarrollo emocional supone la expresión de emociones, la comprensión y control de emociones propias y, la comprensión y respuesta de las emociones de los demás. Por ello, el desarrollo del lenguaje ejerce una gran influencia en el desarrollo emocional constituyendo un instrumento preciso para expresar y comunicar los propios estados emocionales.
A partir de los 4/5 años, las emociones comienzan a contextualizarse, permitiendo a los niños comprender y explicar estados emocionales en términos de ajuste a cada situación. Se aprende a ocultar emociones distinguiendo entre estados emocionales internos y externos, y la expresión externa. Aunque todavía se actúa más de acuerdo con lo que enseñan los padres los niños y niñas disimulan de acuerdo a estos.
A partir de los 5/6 años en adelante, se comprende realmente la diferencia entre una emoción real y una emoción expresada. A diferencia del anterior, a partir de esta edad se disimula a propósito.


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